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Acapulco, Junípero Serra, Sebastián Vizcaino.


By acatl - Posted on 24 June 2008


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Una excursión mas se organiza en 1596: la de Sebastián Vizcaíno que, rumbo al norte, arriba al puerto de la Santa Cruz y lo rebautiza La Paz, como asimismo a la bahía. Seis años mas tarde se enfrenta otra vez a los azares oceánicos, desde Acapulco. Allí Diego de Santiago, escribano mayor de la Nueva España, levanta el acta que principia de esta guisa: “Jesús, María y José. En el navío nombrado San Diego de Su Majestad, que va por nao capitana al nuevo descubrimiento de los puertos y bahías y ensenadas de la costa del Mar del Sur, desde el Cabo Mendocino hasta el puerto de Acapulco, en 20 días del mes de mayo de 1602 años, el general Sebastián Vizcaíno, a cuyo cargo y orden va la gente de mar y guerra y navíos de dicho descubrimiento por el rey Nuestro Señor, dijo: que el trae orden instrucción del YImo, señor conde de Monterrey, virrey y capitán general de la Nueva España, del modo y como se ha de hacer el dicho descubrimiento ...”

Vizcaíno explora mas allá del cabo Mendocino, hasta la desembocadura de un río en el cual cree ver el extreme occidental del mentado Estrecho de Anián. Y, claro, también halla el puerto californiano que, en honor del virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, llama precisamente Monterrey.

Durante el resto del siglo XVII y buena parte del XVIII no hay mas hazañas similares. En 1774 hace que de San Blas, Nayarit, corten el bravo oleaje las quillas de sus navíos el comandante Juan Pérez. Con él va, “en la expedición de descubrimiento que vulgarmente llaman acá ir a la Rusia” como dice en una carta, porque Alaska pertenecía a Rusia, fray Junípero Serra, quien desembarcara en San Diego (ya había logrado la llamada conquista espiritual de la Nueva o Alta California desde siete años antes). Pérez y sus demás acompañantes son los primeros americanos de ascendencia europea que pisan el suelo de Alaska. Otros marinos de la Nueva España llegaran más lejos, incluso a las Aleutianas.

Una memorable expedición de esos tiempos es la de Alejandro Malaspina. Sale de Cádiz en julio de 1789, cae en Acapulco en febrero de 1791 y el 1º. de mayo del mismo año (225 años después de zarpar de ahí la primera nao a las Filipinas), encargado de ubicar el Estrecho de Anian o canal natural del Pacifico al Atlántico, el navegante italiano, con los naturalistas Antonio Pineda, Tadeus Haenke y Louis Nee, viaja en las corbetas Descubierta y Atrevida (los nombres de santos empiezan a dejar de figurar en la marina española). Pero, si el tal pasaje no existe, ¿de que sirve el esfuerzo de Malaspina y los hombres de ciencia que lo acompañan? Bueno, cua-do menos, en aquellos cascarones, costeando Alaska estudian su orografía, determinan la altura del monte San Elías, efectúan otras mediciones preparando trabajos cartográficos y, antes de emprender la vuelta a Acapulco (puerto del que hicieron un plano), observando la flora y la fauna de las tierras frías y de costas mas cálidas en octubre del dicho 1791 navegan por la Bahía de Bering. . . ¡casi nada!