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Acapulco y el Japón
Volvamos 200 años atrás para encontrar en Acapulco por 1591, a Felipe de las Casas. Tiene 16 años, pero ya su padre, aparte de obligarlo a estudiar en el colegio de San Pedro y San Pablo e ingresar en el convento franciscano de Santa Bárbara, de Puebla, por haber colgado los hábitos lo convierte en aprendiz de platero y ahora lo manda a las Filipinas, para que se dedique al comercio. Alla en Manila, Felipe vuelve al sendero religioso en el convento de Santa María de los Ángeles. Para decir su primera misa en la ciudad de México, el franciscano conocido ya por Felipe de Jesús se embarca en Cavite rumbo a Acapulco, en junio de 1596. Mas una tempestad arroja su navío a Urando, punto de la costa de Japón, y con 25 cristianos mas es apresado Felipe. Conducidos todos a Nagasaki, a.C. se les juzga y sentencia a ser colgados de argollas de toscas cruces, donde morirán alanceados. Y Felipe se convierte en el primer santo mexicano.
Apenas 14 años después, en 1610, recala en Acapulco la extraña nave en la cual marinos japoneses traen a México al exgobernador de las Filipinas, Rodrigo de Vivero. También embarcado en Cavite, había naufragado por culpa de un fiero tifón frente al Imperio del Sol Naciente. Sus gobernantes, debido a un oportuno vaivén de la política lo tratan
de la mejor manera y, encima le proporcionan una nueva embarcación para que continué el viaje a México. Los pintorescos tripulantes, japoneses ceremoniosos y tímidos, son conducidos con honores a la capital de la Nueva España. Entonces don Luis de Velasco, el segundo, nombra embajador extraordinario del rey de España y del virrey de la Nueva España en Japón a Sebastián Vizcaíno. Se hace a la vela en Acapulco el 19 de marzo de 1611 y, un par de meses y quince días mas tarde, llega a su destino.
A Acapulco se le reserva una nueva sorpresa: a principios de 1614 echa el ancla en su bahía la nao que trae de vuelta a Vizcaíno, junto con el capitán Tsunenaga Rokuemon Hasekura, embajador del emperador nipón ante Su Majestad Católica el rey de España y Su Santidad el Papa. De México pasara a Madrid y luego ira a Roma. Lo acompaña su familia y forman su sequito 175 personas. La Mutsu Maru, nave en que arriba a Acapulco, curiosamente ha estado a cargo de un misionero español, fray Luis Sotelo, por disposición de las autoridades japonesas. Enfermo y decaído viajó Vizcaíno, reducido a la condición de un simple pasajero.