You are hereLa Historia de Acapulco / Acapulco una Invitación a la Aventura Mágica

Acapulco una Invitación a la Aventura Mágica


By acatl - Posted on 24 June 2008


Find the Perfect Hotel!
Vista al fin una bahía abrigada a 550 leguas al sudeste de Zacatula, Cortés improvisa ahí un astillero. En su carta del 20 de abril de 1532 a Carlos V, anota: “Yo puse luego en obra de hacer otros cuatro navíos, los dos en el puerto de Teguantepeque y los otros dos en otro puerto que se dice Acapulco”. Del mismo, el 30 de junto de aquel año, Diego Hurtado de Mendoza hace que larguen velas las embarcaciones San Miguel y San Marcos. Descubre las Islas Marías explora la costa de Sonora y luego de el, cuenta López de Gomara, “no hubo más noticia”.

Es en 1532, por tanto, cuando se abre a las proezas marítimas Acapulco, hasta entonces apenas tornado en cuenta. Ciertamente, en un punto donde las montañas se rompen y al que arriba por tierra el viajero, a buena altura, los indígenas procedentes del antiguo México ya habían contemplado la bahía -los poetas modernos la han llamado justamente bellísima-. Aunque sin duda el espectáculo marino habrá fascinado a aquella gente de lengua náhuatl, ella no relaciono con el océano al paraje que bautizaría simplemente Acapulco: En las grandes cañas (acatl, caña, y pol o pul: desinencia aumentativa similar a la española ota -cañota, cañotas-, como Atlapuico: en la barranca grande, Huipulco: en donde hay grandes espinas, Tepepulco: en el cerro gordo -la terminación co equivale a lugar). No muy lejos de Acapulco, en Coyuca y, principalmente, en la llamada Ciudad Perdida del rumbo de La Sabana se han hallado restos arqueológicos que se sospecha datan de principios de nuestra era. Pero, en tiempos prehispánicos, Acapulco nunca fue centro de población ni menos aun puerto.